Mis amigos estuvieron en casa. Fue un fin de semana esperado, que estuve preparando con ilusión durante más de diez días, y del que disfruté como hace tiempo que no hacía. La playa estaba preciosa, las terrazas repletas de gente, las nubes eran rojizas al atardecer. Me empapé de las cosas sencillas que me gustan, y fui parte de esa marea de niños sonrientes que asaltan la calle con juguetes y merienda.
Pero mis amigos no son sólo míos. Mi ex estuvo con nosotros, y de vez en cuando los recuerdos me atropellaban y me dejaban un sabor amargo. Estás muy guapa, te veo bien. Muy cordiales los dos, mientras las fotos viejas iban desfilando por dentro y yo me preguntaba dónde había ido a parar toda aquella magia. También observé su indiferencia al hablar del pasado y su falta de sensibilidad cuando hablaba de mí. Dios, cuánto había cambiado todo.
Ayer por la mañana los amigos se fueron, les despedí con la mirada un poco llorosa y me quedé con el hueco de los afectos ahí, justo en el centro del estómago. Me ahogaba en casa, bajé a ordenar el trastero, las llaves se quedaron dentro. Un lapsus inocente... pero, una vez más, dependía de mi ex para continuar el día. Él traería, orgulloso y paternal, las llaves de mi casa.
Por la tarde tuve necesidad de sol. Apenas me senté en el parque, me llamó. Un amigo le había fallado y tenía la tarde libre. Me sentí como una especie de plan B. Media hora más tarde estábamos espalda con espalda, sentados en el césped, cada uno con su libro, cada uno construyendo su propio mundo, orientados en direcciones opuestas. Ya casi nada nos unía, y percibí que, a estas alturas del partido, poco podíamos compartir. Sin embargo, qué difícil es despegar...

No me gustan las mezclas explosivas. Los y las ex..... que se busquen la vida.
Gracias por la visita. Seguro que eres tan sensible como la del post.
Cuesta despegar si habeis quedado como "amigos" y compartís amigos comunes...En mi caso ese tema fue sencillo,"nuestros" amigos eran suyos,asi que fui yo quien se quedo en tierra de nadie.En fin,la buena conclusión que puedo sacar tras leer tus posts previos es que al menos sois "civilizados" y que aunque el hecho de pedirle la llave sea más simbólico que otra cosa,a él le ha revoltijado los pensamientos...En mi caso hasta ese hecho fue traumático y tuve que terminar cambiando la cerradura ante una "invasión" por su parte de mi intimidad...En fin,supongo que es mejor quedar como amigos pero si es cierto que asi cuesta mucho despegar,pero claro un termino medio debe resultar imposible.Besotes.
Creo que te equivocas al no romper del todo. No valen las medias tintas ni las cosas confusas. Para despegarte del pasado y abrirte al futuro debes cerrar bien la puerta de atrás. Creo que esa situación confusa no te llevará a buen puerto, creo que simplemente va a servir para que conforme pase el tiempo llegue un momento en el que os hagáis daño, puesto que cada seguirá con su vida, y un día, él tendrá otra persona y eso sólo significará dolor en ti, ya que no serás un plan B, sino un plan C y un simple pasado para él. Ahora llega el momento de preguntarte si serás capaz de soportar ese momento. Creo que debes cerrar la puerta y despegarte de verdad. Abrirte a nuevas aventuras y a acostumbrarte a leer sin sentir la espalda de tu ex... Y si la llave se queda dentro, tú solita buscas la solución y tú emprendes un camino, pero tú, sin la ayuda de tu ex, porque por más que lo sientas, él es pasado y tú debes construir un nuevo futuro.
No obstante, aquí estaremos para apoyarte y para sentir cómo late tu corazón... Espero queno te moleste mmi comentario.
No sólo no me molesta tu comentario. Creo que tienes mucha razón. Me encendí de rabia cuando pensé que tenía que llamarlo para que me trajera las llaves, pero acabé haciéndolo.
Justamente este fin de semana, los amigos me decían que mi ex necesitaba mantener algún contacto conmigo, que no quería perderme de todo... Y yo les argumentaba que lo mejor era dejar de verse y de hablarse; que de otro modo, yo al menos me estaba estancando, y que estaba recortando mis posibilidades de abrirme al mundo. Ahora que parece claro que no le amo (y creo que él a mí tampoco, aunque él dice que no está seguro), es hora de cerrar la puerta, sí. Y tampoco me vale lo de ser "amigos"; yo, de momento, no puedo.